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miércoles, 4 de junio de 2014

Nacimiento del Nervión (Delika, Araba): 03.JUN.2014



El verano pasado vimos el nacimiento del Nervión desde el balcón al que se llega muy cómodamente desde lo alto del Puerto de Orduña: http://jrcfcmc.blogspot.com.es/2013/07/nacimiento-del-nervion-orduna-bizkaia.html

Allí nos hacíamos la promesa de volver, entrando por el valle y llegando a la base de la cascada.

Pues ayer pusimos manos a la obra: desde Delika (360 m.), bordeando y vadeando varias veces el río, fuimos ascendiendo cómodamente con intención de fotografiar la impresionante caída de agua desde 270 m. de altitud.

Pues bien: ‘su eminencia’ no tuvo el gusto de recibirnos. El día de ayer fue escogido porque hace nada, como quien dice, que ha dejado de llover -de llover  mucho y muy seguido- y yo pensaba que el “depósito” que abastece la cascada aun tendría líquido suficiente. ¡Craso error: no parece haber “depósito” alguno! Conforme nos acercamos al circo, el agua surge por doquier, rezuma entre la roca..., pero el gran espectáculo no tenía función ayer.

De modo que cuando el cauce comenzó a ponerse fiero, húmedo y resbaladizo decidimos dar la vuelta (474 m.) pensando en la dificultad de la bajada más que la de la subida.

Y tras un frugal picoteo en el bar del aparcamiento volvimos a casa. En el maletero, además de las mochilas, trajimos también algo de decepción.

He de decir también que el lugar es precioso -como creo que puede adivinarse con las fotos-: la vegetación está exuberante, el río acompaña, no estorba, se vadea sin dificultad. El paseo valió la pena pese a todo.

Quizá tengamos que esperar al invierno, a una buena nevada que regule mejor el agua en las alturas..., porque volver durante el chaparrón no parece la mejor opción.

En fin, se estudiará el asunto.






 


jueves, 25 de julio de 2013

Nacimiento del Nervión (Orduña, Bizkaia): 18.JUL.2013



Estábamos cerca, de buena mañana en Salinas de Añana, a mediodía en Frías y la cascada podía ser un excelente broche para un día caluroso y bien aprovechado.
Allá nos fuimos, con la idea de ver desde el mirador el archifamoso salto de agua de 270 m. de altura. Subimos el puerto de Orduña, relativamente suave desde el sur, aparcamos el coche y en un agradable paseo nos plantamos en el espectacular mirador que proporciona una formidable vista sobre la cascada... y, ¡oh sorpresa inesperada!, ¡oh desengaño cruel!... ¡El hombre feliz no tenía... aparte de camisa, ni una gota de agua! ¿Dónde está toda la que nos ha caído esta primavera? ¿Dónde está mi tele potente con tanto buitre mirándonos?
Con sumo cuidado y atención bajamos la vertiente norte del puerto [¡!], buscando la autovía hacia Vitoria-Gasteiz, con la firme determinación de volver en época de lluvias y, desde Delika, acercanos a la base del salto, Die volente.