Unos agradables 18º C, una ligerísima brisa (que en ocasiones movió las hojas, dando la impresión de fotografía "trepidada"), una buena luz, abundante y sin sombras excesivamente duras, pedía a gritos echar la mochila al hombro y salir a buscar los aún abundantes ocres y rojos del otoño; aunque la lluvia y el viento de días atrás han hecho estragos, aun queda muchas hojas verdes, y no solo las perennes.
Así pues, primera parada el Palacio de Ayete: estaba muy guapo, o al menos a mí me lo pareció, y al ver las fotos, me ratifico en la opinión. Luego baje a ver el mar, cómo no, al mirador de siempre y, aunque un poco redundante, el mar en movimiento siempre, y con una pizca más de 'meneo' hoy, parece siempre distinto y muy fotogénico.
Daos un pequeño paseo, aunque sea virtual.
