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sábado, 20 de noviembre de 2021

Otoño en Aralar: 19.NOV.2021

 

Ayer por la mañana me acerqué al santuario de San Miguel de Aralar (Huarte-Araquil, Navarra); lógicamente el mayor interés estaba en el tramo entre Baraibar y Guardetxe (llegué por la A-15, saliendo en Lekumberri): la carretera, que atraviesa una esquina del Parque de Aralar y, sobre todo, los colores con los que se adorna en otoño. Disfruté como un perro con pulgas e hice muchas fotos. Pondré aquí unas pocas. También eché una ojeada al santuario, muy pulcro y cuidado: románico químicamente puro, como podréis comprobar con sus arcos de medio punto, bóvedas de cañón, etc., y el característico ajedrezado jaqués.

A destacar la estupenda helada en los alrededores de Albi y el gorro de lana que olvidé en casa y que eché mucho de menos…: ¡solo 2 graditos por encima de cero a las 10 de la mañana!















La Sakana, al fondo Pirineos





Baraibar (arriba) y alrededores (Malloas)






San Miguel de Aralar

 

viernes, 11 de diciembre de 2015

Madalenaintz (859 m.) Irañeta, Navarra: 10.DIC.2015



Se trata de una montaña alargada en la sierra de Aralar, en su parte más meridional. El nombre está relacionado con una ermita dedicada a santa magdalena; el elemento genérico euskaldun “aitz” hace referencia a roca, piedra…
Sus laderas son abruptas, particularmente la norte -por completo vertical- con abundante vegetación: pino, haya, bog (incomodísimo, muy tupido y empapado de rocío).
Partimos de las proximidades de Irañeta por un camino perfectamente embarrado y sombrío (2º C) que nos sitúa en los 759 m., sobre la cresta de Madalenaintz; remontamos el espolón y derechos hacia la cima, con extraordinarias vistas, pese a la niebla, a La Barranca y a Beriain (San Donato). El camino, bien marcado y en un continuo tobogán, se va cerrando de vegetación y, no sin alguna duda pese al GPS, localizamos la cumbre, en otras palabras, coronamos, que dicen los clásicos.
La idea es volver con menos humedad y buscar otras alternativas desde La Barranca… acaso en escalada por una arista muy guapa que hemos visto desde el coche...

Ihabar y restos de niebla en La Barranca.
 


Qué dos angelitos...!
 


Antxon, con Beriain al fondo e Ihabar abajo.
Prácticamente en el centro, de caliza gris, la cumbre.
 

El autor de la "cosa"
Amigos inseparables toda la mañana.

viernes, 13 de febrero de 2015

Beloki (Sierra de Aralar, Navarra): 10.FEB.2015



Si bien no teníamos una idea clara de a dónde ir, la intención era, desde Albi, caminar por Aralar hacia Tutturre, y una vez con la altura debida, optar entre Tutture, Beloki o Txemiñe, y sobre todo pisar nieve. Como es sabido, los jubilados somos gente sumamente ocupada… generalmente en acudir a cuantas consultas médicas nos sea posible (lo de “vigilar” obras está completamente pasado de moda) y la agenda apretaba; optamos pues por Beloki y su cara norte, con nieve venteada y dura, donde en un determinado momento no era fácil hacer ‘peldaño’; naturalmente, los crampones iban en la mochila, pues sabido es que hay que ir preparados para cualquier eventualidad…
Beloki (1.276 m) es una cumbre muy señalada de la sierra de Aralar, que cierra los rasos de Unaga y Etzantza por el Sur, mientras que por el Norte lo hace el inconfundible perfil rocoso de la Malloa.
La cara norte es herbosa, de pasto, en tanto que la cara sur, en fuerte contraste, posee un importante hayedo (unas 2.200 Ha).
También íbamos provistos de raquetas, que no llegamos a utilizar: el camino hasta la ‘base’ de Beloki estaba perfectamente marcado y pisado, algo que siempre es de agradecer.
En la cumbre, apenas cinco minutos: un sur duro y peleón nos aderezaba las orejas al tiempo que nos ‘empujaba’ nada amablemente a perder altura hacia el oeste.
Preciosa mañanera de tres horas y media que culminamos con una tortilla y pan de Lekunberri; faltó el clarete que, por falta de entendimiento, se quedó en casa; ¡otra vez será!
 
Beloki, al fondo.
Tutturre, al fondo-izquierda

  

Nieve venteada y dura
En la cumbre; el viento no se ve, pero está!
Buscando el abrigo del fondo del valle.
Nieve abundante y un buen sendero.
Nunca dispares con el sol de frente... je je.