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domingo, 5 de agosto de 2012

Deba-Zumaia: 3.AGO.2012


Acaso recordéis la “semifrustrada” Zumaia-Deba [http://jrcfcmc.blogspot.com.es/2011/04/zumaia-deba-semifrustrada-14-abr-2011.html] que despedía con un “¡volveremos”! Pues hemos vuelto en sentido contrario, para conocer enseguida el tramo que nos almorzamos el año pasado.
Llegamos a Deba en el tranvía a las 09.43; txirimiri, aunque con la predicción de  Euskalmet de que aquello levantaría... A las 10.00 echamos a andar; enseguida un repecho de 180 m. de desnivel desde la N-634 a la ermita de Santa Catalina por un camino estrecho, de pizarra rota y resbaladizo por la fina lluvia. El camino, cubierto de hierba, continúa bajando a cruzar de nuevo la 634 para bajar a una planta depuradora: mojados hasta la cintura por la hierba y las ramas empapadas; pusimos a prueba el Gore-Tex de las botas; nueva subida, nueva bajada...; esta es una constante en todo el recorrido litoral, como fue la ida en su día, como fue Jaizkibel y como seguramente será Orio-Donosti que tenemos en agenda.
La previsión meteorológica se cumplió: en media hora dejó de llover y a nuestra izquierda, sobre el mar, iban apareciendo tímidos claros.
Mendata, Sakoneta, más repechos, fotos, hasta el barrio de Elorriaga: tocamos techo (214 m.) y avituallamiento, es decir, merecido almuerzo.
A partir de aquí el sol asoma ya decididamente y la temperatura comienza a subir; como se trata simplemente de bajar a Zumaia, sol y calor resultan llevaderos, además estamos yendo hacia el mar y la brisa es pura delicia.
Nuestro paseo termina con un improvisado y delicioso chapuzón (¿alguien tiene bañador?, ¿no nos fiábamos de Euskalmet?) en la rasa mareal, la insustituible cerveza a la sombra y el regreso en tranvía a Lugaritz. Trece kilómetros de paseo, 3 h. 45 min., sin prisas. ¡No sé si se puede pedir algo más!

Deba: poco más de las 10 de la mañana: ¡fea meteo!
 






Zumaia: sobre las 14.00 horas; una maravilla.

viernes, 15 de abril de 2011

Zumaia-Deba (semifrustrada): 14.ABR.2011

A la vista de las previsiones de bonanza meteorológica, decidimos Álvaro y yo echar una ojeada a la rasa mareal y a los espectaculares acantilados -flysch- entre Zumaia y Deba. Escasos 14 kilómetros, un par de “puertos” casi puntuables y un conjunto paisajístico de chuparse los dedos; a más, a más, una mañana espectacular y algunas nubes por el oeste que ayudaron a realzar el paisaje.

Antxon nos acercó amablemente en coche hasta la ermita de San Telmo (9 de la mañana), y nos acompañó en la primera hora de recorrido (Galarreta?).

Un pequeño y primer error: la hoja con la descripción del recorrido decidió quedarse en casa; esto, y un poste indicador derribado de raíz en el punto crítico del itinerario, contribuyeron al fracaso -parcial- de la excursión…

Pues bien, llegados al barrio de Elorriaga, sin un motivo razonable, ni siquiera conocido, abandonamos la marca roja y blanca que tan confortablemente nos traía, por la amarilla, es decir: pasamos a seguir el recorrido del Camino de Santiago (modalidad Costa), estupendamente asfaltado, que nos llevaba hacia Itziar. Lo abandonamos instintivamente, pero no a tiempo de evitar llegar a estar [tres infinitivos casi seguidos, ¿puede ser esto?] sobre la gasolinera de la autopista: la mezcla de asfalto y ruido era simplemente un infierno para nuestros pies y oídos (para los míos también). Preguntamos (¿aun a tiempo?) y resultó que nos habíamos saltado lo esencial del camino: las rasas mareales de Sakoneta y Mendata, vamos, las verdaderas joyas de la corona.

Momento pues crítico, este: estábamos a una hora de Deba…: por lo cual decidimos volver a nuestro origen, ¡PERO!, siguiendo el GR-121 y sus cómodas marcas rojas y blancas -a veces muy muy desdibujadas- que podíamos fácilmente retomar, es decir, acercarnos al máximo al borde del mar.

Realmente fue una decisión sabia: Sakoneta es sencillamente espectacular y justifica sobradamente el “exceso de kilometraje”, como podéis contemplar aquí abajo.

Un mantenido repecho nos devuelve al collado de Etarte, desde el que bajamos a Zumaia, pasando por los verticales y muy vistosos taludes rocosos de punta Mariatón.

A las 16:30 tomábamos el tren de regreso a Donosti; las teóricas cuatro horas se habían convertido en prácticamente siete; estábamos saludablemente cansados pero habíamos aprendido en detalle el precioso y recomendable camino entre Zumaia y Deba. ¡Volveremos!



Rasa mareal de Sakoneta  (y las restantes )

Aunque lo parezca, NO ES la curvatura de la tierra, es la lente.
Al fonso el cabo Matxitxako.



Con perdón: rasa mareal o plataforma de abrasión es una pequeña superficie llana formada en la línea costera por la erosión producida por las olas en los acantilados. Con la bajamar, la rasa mareal aflora a la superficie con toda su rica biodiversidad.