La
fronteriza y estratégica situación de Alcántara, junto al puente romano, de
obligado paso para cruzar el Tajo, trajo consigo la fortificación de la villa
una vez reconquistada por Alfonso IX en 1213. A partir de 1423 se llevaron a
cabo importantes obras de ampliación. Después
de la Guerra de Granada, en 1414, se construye un nuevo convento, al norte de
la villa, cuyas obras se prolongaron hasta el s. XVI. Saqueado en la Guerra de
Secesión y maltratado por el terremoto de Lisboa de 1755, fue abandonado con la
desamortización de 1835. Una importante empresa hidroeléctrica lo adquirió y
restauró parcialmente. En la actualidad pertenece a una Fundación.
Fácilmente
hallaréis en la Red abundante información al respecto.
+14-04-13+029.jpg)